Dragicevic, a 15 años de la quiebra de Colo Colo: “A la gente la despojaron de un sentimiento” PDF Imprimir Correo electrónico

El presidente de Colo Colo hasta el 23 de enero de 2002, cuando la jueza del 22º Juzgado Civil de Santiago, Helga Marchant, decretó la bancarrota del club popular, rompe el silencio e insiste en que el dictamen fue producto de una 'maquinación'.

 

 

Han pasado exactamente quince años desde que Colo Colo fue declarado en quiebra por la titular del 22º Juzgado Civil de Santiago, Helga Marchant, y Peter Dragicevic, el presidente del club popular en ese momento mantiene su postura original. “No sólo  quebró Colo Colo, también la U y el resto de los clubes. Eso habla de un esfuerzo por apropiarse de una actividad que le pertenece a todos los chilenos”, insiste el ex timonel del Cacique.

El dirigente dice que no recibe rechazo de parte de los fanáticos. “No estoy de acuerdo con que se llegue a pensar y a decir eso. Hay mucha más gente que la que tú crees que reconoce lo que nosotros hicimos, los grandes logros que obtuvimos y que no han sido replicados en las sociedades anónimas. Hay más conciencia de la gente de que esto fue una maquinación”, enfatiza.

En ese contexto, precisa que nunca ha recibido desprecio. “Dije que no tenía ganas de ir al estadio, no que no podía ir. Nunca he tenido problemas con hinchas. La gente, al final no es tonta, entendió lo que fue. Han entendido cómo se apropiaron del club y de los intereses que había detrás. Es la misma gente que ha terminado entrando y saliendo de la actividad, como inversionistas”, sostiene.

En ese plano, evalúa la gestión de la concesionaria que relevó a la dirigencia tradicional en Macul. “Soy muy crítico de lo que ha hecho ByN. Un análisis objetivo debe apuntar a distintos aspectos, como la gestión, los resultados deportivos y la formación de jugadores. Colo Colo no es animador a nivel internacional desde 2006. A Bravo, Vidal, Valdivia, Fernández los formamos nosotros. El recambio fue malísimo. Cuando se vende en 50 millones, después hay que reinvertir. Eso no se hizo. Los errores han sido transversales. En gestión, generación de valor, el resultado es pésimo”, manifiesta.

La crítica se extiende al modelo. “El trabajo en menores de las sociedades anónimas se sostuvo mientras se mantuvo el aporte del estado. Cuando se acabó, el interés por invertir desapareció”, apunta.

En el plano más personal, afirma que la fecha no le provoca algo en particular. “No tenía ningún sentimiento sobre la fecha. Con el tiempo, sólo he podido  entender cómo queda graficado que algunos cambios económicos y sociales no siempre son los más adecuados. El sentimiento y la pasión de la gente no se puede privatizar. A la gente la despojaron de un sentimiento”.

Y, finalmente, insiste en las deficiencias del sistema en el que le tocó gestionar al club popular. “Había un problema de precariedad del sistema, los clubes no tenían acceso a la banca. El sistema era antiguo. Eso dejaba a los clubes en una posición débil. Fue un momento malo para todo el fútbol chileno, pero no fue la primera vez. En otros períodos de intervención, el club se mantuvo de sus criterios y creció. Era un momento malo, pero la solución no era intervenir Colo Colo y menos quebrarlo. Eso permitió el trampolín para esta gente entrara a hacer un negocio”, concluye.