Colo colo en Quiebra 23.ENE.2002 PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Jorge Vergara N.   
Lunes 04 de Julio de 2011 19:44

 

Sin más, la avalancha mediática ha penetrado en la opinión pública una sentencia falsa y difamatoria:

"Colo Colo ha quebrado y la culpa es de los dirigentes, que se lo robaron todo"

Esta dura aseveración, asociada con una participación mediática despiadada se ha transformado en un prejuicio que a la fecha ha causado numerosas víctimas. Y todo parece indicar que cobrará en el tiempo muchas más. Hoy, más que buscar la verdad de lo ocurrido en el fútbol chileno en general y en Colo Colo en particular, el medio pretende buscar y ajusticiar un chivo expiatorio o a un pequeño grupo de éstos, para lo cual la caza de brujas fue puesta en marcha sin medir consecuencias.

En esta instancia, y en aras de la libertad de expresión, gran parte de los medios no trepida en dar por cierto los rumores, mentiras, supuestos, cuentos y difamaciones, enlodando a personas que quedan sumidas en la indefensión. Lo más grave es que, quienes deben velar por la certeza de los hechos informando seria, veraz y oportunamente, han caído motivados por el sensacionalismo y la venta fácil en un procedimiento maligno, como es el dar una cobertura espectacular y amplia a las acusaciones aún no comprobadas. Para posteriormente, una vez aclarada la situación, rectificar en un párrafo perdido de alguna página secundaria.

En este cuadro de acontecimientos y procedimientos utilizados hace ya un buen tiempo, ha caído entre otras la clase dirigencial del fútbol chileno. El desprestigio constante, en donde se suponen las más diversas y oscuras prácticas de corrupción, es moneda de uso corriente. Los dirigentes del fútbol chileno en lo general son personas voluntarias, que trabajan ad-honorem. Son en su gran mayoría elegidos democráticamente por sus bases, entregan sus servicios desinteresados, su tiempo, su capacidad y muchas veces recursos de su propio peculio para sostener a los clubes de fútbol profesional del cual son simpatizantes, hinchas o socios. Estos dirigentes, con defectos y virtudes, en una estructura carente de dinamismo en las reformas de una autoridad superior, como lo es el propio Ministerio de Justicia (de donde han dependido históricamente los clubes ), son los que han mantenido con esfuerzo y sacrificio la actividad por más de 100 años en Chile. Los dirigentes de Colo Colo no escapan a la definición anterior y son personas que, salvo algunas excepciones, llevan largo tiempo como tales y han sido parte de las venturas y desventuras de Colo Colo, principalmente desde 1986 a la fecha.

Quiérase o no, ellos han sido los principales gestores del crecimiento y caída del patrimonio institucional de Colo Colo en el período 1986-2001. Junto con ellos interactuaron otros dirigentes voluntarios, con igual vocación de servicio público y que en la historia de la institución popular muchas veces enfrentaron problemas semejantes. ¿Puede entonces un grupo reducido de estos hombres ser el exclusivo causante y responsable del auge y caída de Colo Colo entre 1986-2001?

A simple vista pareciera ser que la respuesta es un rotundo Sí. Pero tamaña afirmación debiera ser a lo menos discutible, por cuanto si bien es cierto, una visión sesgada de los últimos tres años 1998-2001 indica que se cometieron errores, no es menos cierto que en una visión más amplia desde 1986 al 2001 casi los mismos dirigentes también estuvieron presentes en muchos aciertos. Por ello, si realmente se busca la verdad y responsabilidad de los dirigentes en lo acontecido en Colo Colo a partir de 1998, se hace necesario un análisis desapasionado e imparcial de las causas reales que provocan la intervención del síndico en enero del 2002.

Colo Colo es una corporación de derecho privado sin fines de lucro que pertenece a sus socios. A pesar de ser un club de gran arraigo y convocatoria entre los adeptos del fútbol en Chile, Colo Colo carece de un soporte institucional que lo respalde.

Colo Colo representa sólo a su gente, la mayor parte de ella humilde, cuya suerte del club en su vida diaria es muy importante. Y está por ello, como todo club popular, expuesto como el que más a la crítica y al descrédito que persigue a los grandes. La contingencia mediática y los oportunistas siempre querrán sacar dividendos de su grandeza tanto en el éxito como en la derrota deportiva. Y tanto en la bonanza como en sus tiempos de carencias.

Esta falta de soporte representativo, o de no tener dueño, como ahora se pretende con las Sociedades Anónimas Deportivas, la hace una institución inestable y riesgosa, que se sostendrá o crecerá dependiendo solamente del éxito de su equipo de fútbol profesional. Los triunfos de su plantel son los que condicionan directamente los flujos de ingresos que posibilitan su accionar. Cuando a Colo Colo no se le dan estos éxitos en tres o más años, inexorablemente cae en una crisis aguda que compromete su existencia.

Pese a lo anterior, su alto poder de convocatoria, su historia y la gran cantidad de adeptos confieren a Colo Colo la gracia de pocos clubes de fútbol en el mundo. Que, tocados de esta grandeza emocional, son más que un club o una empresa deportiva, un sentimiento de la mayoría. Si revisamos la historia de Colo Colo desde su creación en 1925 hasta 1986, notaremos que las innumerables crisis e intervenciones a que fue sometido coinciden con un período previo de tres o más años sin salir campeón.

Colo Colo históricamente ha sido uno de los mayores generadores de recursos que han sostenido la actividad, compuesta mayoritariamente por clubes deficitarios y sin ninguna trascendencia, que no fuera mantener con su voto a los sucesivos directorios de la ANFP. Si se aplicase el "modus operandi" utilizado con Colo Colo por la jueza Marchant, y la interpretación del DFL 1 en forma igualitaria a todos  los clubes chilenos, (igualdad ante la ley), con la excepción de tres clubes de 32, todos los demás estarían quebrados incluida la ANFP.

Paradójicamente, si Colo Colo quiebra es por la concurrencia de estas dos causales: una jueza que considera que las corporaciones de derecho privado sin fines de lucro pueden quebrar, y que desde 1986 al 2001 Colo Colo haya crecido a tales niveles que lo hayan hecho un sujeto permisible de créditos de terceros, acorde con el patrimonio acumulado, generando con ello la deuda. Y por lo que finalmente uno de estos acreedores acude a los tribunales, para buscar la ejecución de la institución al considerarla mercantil.

Concluimos entonces que, desde 1986 a la fecha, si Colo Colo está en la situación actual es porque durante los últimos 16 años acrecentó su patrimonio lo suficiente como para ser apetecida su quiebra. En 1985, a iguales circunstancias a ningún acreedor se le ocurrió solicitar la quiebra de Colo Colo, porque lisa y llanamente el club no tenía activos con qué responder. Vale la pena entonces preguntarse: ¿Qué ocurrió con Colo Colo en estos 16 años que de no tener nada acrecentó su patrimonio espectacularmente para caer en los últimos tres años a una situación tal que se solicitó su quiebra?. Si las personas que estuvieron en la dirigencia de Colo Colo en estos años hubiesen sido distintas, podría deducirse que capacidades personales diferentes son los agentes causales de su caída. Pero basta con revisar la nómina de directores y administrativos de estos años para darse cuenta que los directivos y administrativos son los mismos que lideran desde 1986 a 1996 a Colo Colo en un crecimiento sostenido espectacular, sin comparación con ningún club de fútbol profesional no tan sólo en Chile, sino también en Sudamérica.

Todo ello producto de esta bonanza económica y de ser realmente dueños de lo que produce su propia capacidad de gestión. Vale decir, soberanos, libres, autónomos e independientes tanto para el acierto como para equivocarnos.

Veamos algunos logros en el período 1998-2001.

1.- Creación de un centro de acogida y reunión para los barristas de Colo Colo (Garra Blanca).

2.- Programa social de reinserción laboral para algunos de estos barristas en riesgo social incluso al interior en un trabajo conjunto con la intendencia de Santiago.

3.- Se refaccionan las oficinas para la administración de cadetes.

4.- Adquisición de una serie de implementos físicos modernos para la implementación de un gimnasio en apoyo al plantel estelar.

5.- Construcción e implementación de un gimnasio de acondicionamiento físico de las series menores.

6.- Creación de dos planteles de fútbol formativo entre los 18 y 21 años para participar en las competencias de ANFA en Tercera y Cuarta División, obteniendo el primer lugar en ambas el 2001. Colo Colo presente en todas las divisiones del fútbol chileno tanto en el campo profesional como amateur.

7.- Instalación y compra de la maquinaria industrial para una lavandería que presta servicios a la totalidad de la ropa deportiva utilizada en las competencias del club.

8.- Construcción de dos nuevos camarines en Cadetes, uno para árbitros y otro para técnicos.

9.- Construcción de una galería para 500 espectadores en las canchas de Cadetes.

10.- Reforestación completa del estadio, diseño y plantado de las nuevas áreas verdes.

11.- Iluminación postal y de emergencia en el interior del predio de Cadetes.

12.- Creación del pañol de mantenimiento de las áreas verdes de Colo Colo con la contratación de más de 40 empleados y jornaleros exclusivos para el mantenimiento de las canchas de Colo Colo.

13.- Adquisición de una central telefónica con todos los aparatos necesarios para la comunicación interna y externa desde el estadio de Colo Colo.

14.- Construcción de caseta-suite para la prensa en la tribuna Rapa Nui.

15.- Creación de un sistema de socios Rapa Nui - Océano.

16.- Inscripción y explotación de la página web de Colo Colo.

17.- Creación de la gerencia comercial de Colo Colo con la misión de registrar, cautelar, proteger y explotar la marca Colo Colo mediante convenios. También el desarrollo exitoso de su merchandising.

18.- Construcción de nueva casetas para ventas de entradas en el estadio.

19.- Construcción e implementación de las oficinas de coordinación del plantel estelar.

20.- Adquisición, equipamiento y preparación del personal con un área de informática de apoyo al fútbol y a la administración del club.

Estos son algunos de los riesgos de cobertura social y en gran parte no deportivos que decidieron acometer los dirigentes de Colo Colo, re invirtiendo sus excedentes. Usted más que nadie sabe que las coberturas sociales son severamente atacadas por aquellos que pregonan con esos recursos ahorrar o aumentar el gasto. Como le he manifestado anteriormente, optamos a lo mejor erróneamente en tener un Instituto de Educación para futbolistas, en aumentar las filiales y crear escuelas de fútbol en todo Chile.

También es cierto que, habiendo proyectos exitosos, hubo otros que fueron un rotundo fracaso. No obstante, lo que sí está claro es que siempre existió en la dirigencia de Colo Colo el ánimo de crecer institucionalmente. Aún en los peores momentos de los últimos tres años, siempre en Colo Colo hubo proyectos y apostamos por obras nuevas. En todos estos años la dirigencia de Colo Colo, aún con sus diferencias y divisiones internas, procuró crecer y salvar su cobertura en lo social. Más, estas ansias se encontraron con una serie de causales que conspiraron contra el equilibrio necesario. ¿Cuáles fueron estas causales? Veamos:

1.- La obvia caída mundial de la actividad, que ha comprometido las finanzas de los clubes de mayor convocatoria en cada país.

2.- La imposición a Colo Colo de un contrato de televisación que cercena su libertad, autonomía e independencia, reduciendo sus ingresos en beneficio de otros. El tiempo alguna vez se encargará de sacar a la luz pública el perjuicio y la poca transparencia de los contratos de 1994 y 1997 firmados por el fútbol con Cable-Express y Sky-Fox, respectivamente.

3.- Los magros resultados deportivos de Colo Colo entre los años 1999, 2000 y 2001.

4.- El privilegiar la Selección Nacional y sus eliminatorias para el Mundial de Francia 98, por sobre el campeonato interno.

5.- Igual razón para la Copa del Mundo Corea-Japón 2002. Esto último agravado con la última ubicación en las eliminatorias.

6.- Gran cobertura televisiva para una gran cantidad de partidos en TV por cable y aire.

7.- Cambio en los usos de la entretención en el mundo los últimos cinco años, y en especial en Latinoamérica.

8.- Violenta caída de los ingresos (75%) por espectadores, merchandising, auspiciadores, indumentaria y estática, etc.

9.- Éxodo de figuras futbolísticas con caída del espectáculo interno.

10.- Violencia en los estadios por las barras ahuyentan al público de los estadios.

11.- El no pago al club de 200 millones de pesos comprometidos por el directorio de Ricardo Abumohor para que Colo Colo autorizara la televisación de sus partidos de competencia, en condiciones menos favorables que las que recibiría conviniendo directamente.

12.- El contrato de televisión firmado por la ANFP y las empresas de TV y no conocido por Colo Colo hasta después de firmado por la ANFP y sin ninguna participación de sus derechos (fue conminado a ratificarlo bajo presión al final del acuerdo).

13.- La reglamentación específica del fútbol chileno, que en la práctica indexa los contratos de los jugadores por cuatro años, lo cual es una notable desventaja ante una caída de los ingresos.

14.- Los cambios de la reglamentación específica de los jugadores jóvenes y el aumento de divisiones en competencia han priorizado la cantidad por sobre la calidad, perjudicando con ellos a los clubes formadores.

¿Habrá alguien dimensionado el Costo de Colo Colo para mantener un estadio como el Monumental y el esfuerzo realizado? (U$ 400.000 anuales). ¿Dónde juegan la Selección Chilena, la "U" y los clubes de provincias sino es en los estadios fiscales y en donde no participan de su mantenimiento? ¿El ningún apoyo habrá convertido el tener un estadio en una desventaja? ¿No es enfrentar solos su mantención una desventaja ante sus congéneres? ¿Alguien habrá comparado esto con la ayuda e incentivos que tienen los grandes clubes de otros países? ¿Alguien habrá considerado la importancia que tiene para el deporte un estadio como el Monumental? ¿Sabrá alguien el valor real de tener un estadio así, con campo para el desarrollo de divisiones menores al lado del Metro?

Puede que hoy las cifras económicas no den. Pero de perderlo ello es irremplazable para un club del fútbol chileno. No en vano quienes hoy tienen intervenido a Colo Colo por un dictamen judicial han buscado y buscarán por todos los medios ejecutar la quiebra de Colo Colo y de la Inmobiliaria Estadio Colo Colo.

Retomando lo de las causales de la situación a fines del 2001 creo que hubo de carácter exógeno con el espectáculo y endógeno en las notorias diferencias intestinas en Colo Colo. En todo caso, el 2001 igual concluíamos con éxito un congreso de filiales, inaugurábamos un gimnasio para el plantel de honor y construíamos nuevas casetas de acceso al estadio, entre otras acciones. Ello además, inserto como hemos sostenido anteriormente, en una estructura dirigencial nacional que inconstitucionalmente, en forma sistemática desde 1993 al 2001, no ha trepidado en implementar acciones expropiatorias y perjudiciales para los clubes de mayor convocatoria, vale decir nivelando hacia abajo.

Por otra parte, en términos de control el organismo responsable por ley (Ministerio de Justicia) en más de 30 años nunca dictó una disposición de tipo administrativo regulatorio, normativo o aclaratorio a los clubes dependientes de su fiscalización. Además, con una dirigencia superior incapaz de defender a los clubes en el cambio de interpretación del DFL 1 de 1970, no derogado y que resguardaba los procedimientos tradicionales y en uso de estos clubes de derecho privado sin fines de lucro en materias previsionales e impositivas durante más de 30 años. Como dije, pese a dicha situación, Colo Colo el 2001 no despidió a nadie y mantuvo íntegramente hasta el final -no sin sacrificios- su cobertura social a socios, hinchas y simpatizantes.

En resumen, con aciertos, virtudes, fracasos y defectos, Colo Colo se convirtió entre 1993 y 2001 en una institución sin fines de lucro que, además de deportiva, contrajo un compromiso social como nunca antes lo había hecho en su historia. Y sólo la brusca caída de sus ingresos, que antes de 1998 permitían su creación y mantenimiento, precipitaron su cesación de pagos. Esto unido a otro tipo de causales, no mensuradas en esta carta, configuraron las señales necesarias para el proceder de la jueza Marchant.

¿Cuál ha sido el costo que han debido pagar Colo Colo como institución, sus empleados y dirigentes en lo personal? Ello debiera ser el principal objetivo de las bases y fuerzas vivas de Colo Colo cuando recupere su soberanía, libertad, autonomía e independencia, si aún hay esperanza.

No pasará mucho tiempo para que los tambores de la justicia resuenen nuevamente en Colo Colo y su gente, quienes, con un costo indirecto ínfimo como lo dice su historia de entre un 18% y 20% de sus ingresos, administraban el club hasta la llegada de un síndico.

Colo Colo despidió a todos sus trabajadores, ha pagado un 3,3 % a los acreedores, no tiene la cobertura social del 2001 y su costo administrativo directo e indirecto con los síndicos alcanza al 40% de sus ingresos. ¿Sabe usted cuánto ganaron el síndico y sus asesores en administrar Colo Colo el año 2002? Averígüelo y nos contesta.

De ahí que la frase con que se inicia este texto suena tan injusta y falsa como la teoría del SII, el de la "conspiración" entre dirigentes, empleados y jugadores para defraudar al Estado con los impuestos o por beneficios personales. Hoy en Colo Colo no existe la posibilidad de que la quiebra se levante. Y lo que parece más vejatorio, indignante y lejano es que Colo Colo retorne a sus bases y a su gente. Para que, al igual que el año 1986 y como ha ocurrido través de toda su historia, resurja mas fuerte que antes.

Lo que preocupa sobre manera son primero los denodados esfuerzos de un síndico, apoyado incondicionalmente por el Fisco y la contingencia mediática, y que durante su primer año liderará con algunos dirigentes del club (junto al señor Riutort fueron los precursores), y a espaldas de los socios, un convenio trasnochado, mediante el cual él se convirtió en sindico-director-administrador-dirigente-consejero e hincha de Colo Colo, con sueldo. Un convenio irrespetuoso para con la gente de Colo Colo, pero mediático con la masa y que resultó en un rotundo fracaso.

Saffie, Aguayo y Jamarne, los síndicos, han expresado en numerosas oportunidades que los estatutos de Colo Colo no sirven y que serán reformados. Sería bueno recordar que los estatutos vigentes de Colo Colo pueden tener deficiencias, pero obedecen a un trabajo y referéndum sometidos democráticamente a las bases colocolinas.

Por último, en un hecho muy decidor, Ruitort, por una extraña circunstancia, nunca informó que el señor Jamarme a instancias del síndico elaboró un convenio extrajudicial con la Inmobiliaria Estadio Colo Colo, mediante el cual bastaba que uno de los acreedores se opusiera para que éste se cayera… y así fue. Ello le permitió a la Inmobiliaria solicitar su propia quiebra. Tan obvia maniobra deberá ser conocida en algún momento por la gente de Colo Colo. Así cayó el estadio en las fauces de los síndicos.

En noviembre del 2002 el club estaba listo para iniciar su faena, ahora entrábamos en la etapa de sensibilizar a la opinión pública e iniciar los remates a precio vil. Pero esa es una historia más reciente y la viviremos y contaremos juntos.

(continuara…..)

Última actualización el Lunes 04 de Julio de 2011 20:06