El terrorífico momento que vive Wanderers PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por MR   
Jueves 22 de Junio de 2017 03:25


Salvado de irse a la Primera B recién en la penúltima fecha del campeonato, la realidad económica de la institución “decana” del fútbol chileno es simplemente devastadora: la Sociedad Anónima que regenta al club acumula, desde el 2008 hasta ahora, un déficit cercano a los 7 mil millones de pesos. Eso corresponde al 400,47% del pasivo que mostraba la institución al momento de ser usurpada a sus socios e hinchas. ¿Para esto se implantó un sistema que, además de fracasado, se ha mostrado absolutamente tramposo y corrupto?

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    Ustedes denunciaron hace poco las muchas razones que tienen los hinchas de Everton para sentirse absolutamente hartos de la Sociedad Anónima Deportiva que los regenta. Sin embargo, nosotros, hinchas wanderinos, vivimos una situación muy similar, al punto que pensamos, como la inmensa mayoría de los aficionados de este país, que la situación con este sistema ya no da para más”.

    La anónima inquietud de un hincha no tardó en ser reforzada por el organismo que los agrupa y los representa: la Corporación Wanderers.

    Presidida por Mario Oyer desde mayo del año 2015, la Corporación “caturra” ha desarrollado durante todo este tiempo una labor tan ímproba como anónima para oponerse a los constantes abusos de la regencia tanto como propiciando el desarrollo de un movimiento destinado a poner fin a este nefasto sistema.

    Improba porque, durante todo este tiempo, han ido sumando silenciosamente la adhesión de socios e hinchas de once clubes igualmente hartos. Anónima, porque la prensa del duopolio, como es natural y lógico, los ignora absolutamente.

    Mario Oyer:

    A casi diez años del desembarco de esta Sociedad Anónima en Wanderers, los resultados no guardan ninguna relación con lo que a los hinchas se nos prometió. El bullado Proyecto Deportivo que enarbolaron jamás ha tenido objetivos claros, y respecto del trato con los hinchas y el manejo del dinero la situación no puede ser peor. Los clubes del fútbol chileno –no sólo Wanderers- han ganado en este período más que en toda su historia, como producto de las platas que ha entregado el auge del Canal del Fútbol y los ingresos enormes que ha producido la Selección Nacional. Lo paradojal es que no sólo Santiago Wanderers, sino que la mayoría de los clubes, siguen presentando balances negativos y arrojando pérdidas millonarias. ¿Qué lógica puede tener todo esto?”.

    Luis Henríquez, 33 años, abogado, ex Relacionador Público de la Corporación, uno de los fundadores del Movimiento 15 de agosto, como respuesta temprana de los hinchas wanderinos a los abusos de la S.A.D, aporta datos tan indesmentibles como apabullantes.

    Señala:

    De acuerdo a los propios balances de la Sociedad Anónima que regenta a Wanderers, todos en poder de la Superintendencia de Valores y Seguros, en nueve años han acumulado pérdidas por casi siete mil millones de pesos. En cifras exactas, $ 6.808.124.000. Eso corresponde al 400,47% del total del pasivo que se suponía mostraba el club al momento de ser usurpado a sus socios e hinchas”.

    Agrega:

    El único año que estos señores pudieron entregar un balance positivo fue el 2013. Una ganancia de  $64.465 millones que se explicó por los traspasos de Carlos Muñoz a Colo Colo y Eugenio Mena y Sebastián Ubilla a Universidad de Chile. Jugadores que, por lo demás, no produjeron ellos. Los tres fueron fruto neto de un Wanderers libre y soberano”.

    ¿Cómo llegó esta brillante gestión de la S.A.D a tal nivel deficitario? De acuerdo a los balances entregados a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), con un déficit de $ 693.701 millones el primer año de gestión (2008).

    A partir de allí, sin embargo, las cosas no fueron mejor: el 2009, el déficit fue de $ 917.315 millones; el 2010, $ 757.886 millones; el 2011, $ 521.050 millones; el 2012, $ 366.686 millones; el 2014, $ 1.525.934 millones; el 2015, $ 1.497.655 millones, y el año 2016, finalmente, $ 592.362 millones.

    Sacando cuentas, socios e hinchas wanderinos creen que este año la situación económica puede ser aún más pavorosa: el equipo sólo se salvó de caer a la Primera B en la penúltima fecha del campeonato, tras igualar en el Puerto 1 a 1 frente a Cobresal.

    La pregunta que surge obvia, dados estos aterradores números, es: ¿cómo es posible que tipos exitosos en sus empresas y negocios personales puedan exhibir una gestión tan desastrosa luego de casi diez años de manejar a Wanderers sin tener que rendirle cuentas a nadie? Y la otra interrogante, acaso mucho más importante y seguramente mucho más multitudinaria: ¿por qué siguen en el fútbol estos personajes a pesar de estos pésimos resultados?

    Cuesta encontrar una respuesta lógica y, además, racional. ¿Será que este sistema funciona en forma muy similar al de otros nefastos que por la fuerza se nos han impuesto a los chilenos en las últimas décadas? Porque, cuando por ejemplo se nos decía que las AFP habían perdido plata, los únicos perjudicados fueron siempre los ahorrantes. Jamás se supo de dueños que fueran a la quiebra o de ejecutivos que vieran rebajados sus sueldos obscenamente millonarios.

    Luis Henríquez ensaya una explicación:

    ¿La gente recordará a Nicolás Ibáñez Scott? Yo creo que sí, pero por si alguno lo hubiera olvidado, les refresco la memoria: Ibáñez Scott es el hijo menor de Manuel Ibáñez, fundador de la cadena de supermercados DyS, es decir, Líder, y sobrino de Pedro Ibáñez, ex parlamentario y fundador de Renovación Nacional. Se trata de un empresario muy poderoso, declaradamente pinochetista y principal financista de la Fundación para el Progreso. Este señor es el mismo que, tiempo atrás, amenazó con retirar los millones invertidos en la S.A.D que regenta a Wanderers. Finalmente, no cumplió con sus amenazas, y para explicarse algo así no es muy difícil encontrar las razones. Ocurre que la Fundación Futuro Valparaíso, controlada por Ibáñez y que posee el 79,15% de las acciones de la S.A.D, le presta dinero a esa misma S.A.D, de la cual es accionista mayoritario. Según tenemos entendido, con una tasa de interés del 4,5%. A la fecha, la S.A.D le adeuda a la Fundación Futuro Valparaíso aproximadamente $ 1.700 millones, es decir, una suma equivalente a la que significó el contrato de concesión firmado en el año 2008. En otras palabras, Ibáñez con su mal manejo le genera a la S.A.D una deuda mensual equivalente a $ 100 millones, para luego prestarle plata que cobra con interés. A nuestro juicio, eso no puede calificarse sino como un escandaloso saqueo”.

    Según el mismo Henríquez, “Ibáñez Scott saca dinero de un bolsillo para metérselo en otro, con la correspondiente ganancia”.

    Ibáñez Scott forma parte, además, de la Fundación P!ENSA, entidad que reúne a los grandes empresarios de la V Región, todos ellos con una influencia gigantesca. Otros hombres ligados al fútbol también forman parte de ella, como Jorge Lafrentz Fricke (presidente de la S.A.D Wanderers), Mario Valcarce (director en la misma S.A.D), y Wolf Von Appen (segundo máximo accionista de Wanderers S.A.D), y Antonio Bloise, Sandro Rossi y el difunto Antonio Martínez (ligados históricamente a Everton).

    El apellido Ibáñez se repite, sin embargo, en lo que respecta a la S.A.D Wanderers. El hijo de Nicolás Ibáñez Scott, Nicolás Ibáñez Varela, tuvo un papel fundamental en lo que fue la firma del contrato de concesión, por un período de 30 años, como recuerda Mario Oyer:

    Fue él quien habló a nombre de la corredora Larraín-Vial, la misma que impulsó la llegada de Blanco y Negro a Colo Colo. Otro de los que hablaron a nombre del grupo de inversionistas fueron Pablo Wagner, ex subsecretario de minería durante el gobierno de Piñera, hoy acusado de cohecho, y Roberto Carrasco Burgos, empresario imputado en el tema de los contratos forwards”.

    Pero Ibáñez Varela no se limitó sólo a promocionar en forma entusiasta la conversión de Wanderers en Sociedad Anónima Deportiva.

    Como explica Luis Henríquez, “la Corporación Santiago Wanderers concesionó por 30 años todos los bienes, derechos y activos, ligados a la rama fútbol profesional. Entre ellos se encontraba la marca ‘Santiago Wanderers’, los logos, los símbolos, etc. Es decir, entregó el uso, goce y explotación de esos bienes por una cantidad determinada de tiempo. Esto significa entonces que, a contrario sensu, la marca es de propiedad de la Corporación. Sin embargo, en octubre del 2008, Ibáñez Varela inscribió en el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) la marca Santiago Wanderers a nombre de la Joya del Pacífico S.A.D., la cual posteriormente pasó a llamarse Santiago Wanderers S.A.D”.

    La Corporación Wanderers por esa fecha, según el mismo Henríquez, nada hizo para oponerse a tal abuso.

    Cuenta:

    Ocurre que, en ese entonces, la Corporación estaba encabezada por una directiva absolutamente servil a los intereses de su contraparte contractual, la Sociedad Anónima, por lo que no ejerció acción legal alguna. La ley contempla un plazo de cinco años para ejercer una acción de nulidad de inscripción, el que se cumplió en octubre del 2013 sin que el presidente de la Corporación de la época, don Carlos Bombal Serey, hiciera nada. Mucho menos los dirigentes que lo acompañaban. Así las cosas, el plazo para ejercer la acción prescribió, restando hoy solamente la acción de nulidad por mala fe, la cual es imprescriptible, pero difícil de probar. Las inscripciones de marca deben renovarse cada 10 años, los cuales en este caso se cumplen en octubre del 2018, y quien ostenta la inscripción tiene un derecho de renovación preferente. En otras palabras, sólo si éste no la renueva podrá otro inscribirla a su nombre. ¿Qué es lo delicado de todo esto? Que si la S.A.D se llegase a ir de Wanderers y devolviese la administración del fútbol profesional a la Corporación, esta no podría vender nada de merchandising sin autorización de la S.A.D, a quien debería seguramente pagarle por ello. Entonces, esta situación evidentemente es un amarre para desincentivar a los socios a terminar con el contrato de concesión, sea ahora o sea cuando se cumpla su plazo, en 21 años más”.

    En reuniones recientes –afirman los hinchas wanderinos- la S.A.D ha señalado que esta inscripción es sólo para poder explotar comercialmente de mejor forma la marca. Sin embargo, ante la propuesta de los dirigentes de la Corporación en orden a poner tal reconocimiento por escrito en un addendum del contrato de concesión, y en establecer que terminado el contrato la inscripción pasa inmediatamente a poder de la Corporación, los directivos de la Sociedad Anónima se han negado.

    Lo anterior muestra, según los socios e hinchas wanderinos, una falta de voluntad absolutamente sospechosa.

    Así como los socios e hinchas de Wanderers entendieron que debían, a través de la Corporación, defender su club, también entendieron que solos era poco lo que podían conseguir.

    Como explica Mario Oyer, “llegó un momento que entendimos que debíamos fomentar espacios de dialogo y encuentro con otros clubes sociales y deportivos que se encontraban en una situación similar a la nuestra. En ese contexto, y a partir de un foro al que fuimos invitados por el Club Social y Deportivo Colo Colo, junto a otros clubes y organizaciones de hinchas coincidimos en la ausencia de un diagnóstico cabal respecto a la situación en la que se encuentran los clubes del fútbol profesional chileno, insumo que entendemos debe ser la base sobre la cual propongamos cualquier modificación a la actual ley 20.019”.

    Agrega:

    Dicha instancia fue la antesala a la creación de la ANCOH -Asociación Nacional de Clubes y Organizaciones de Hinchas- que hoy agrupa a 11 clubes y/o agrupaciones, a saber: Coquimbo Unido, Deportes Linares, Deportes Concepción, Deportes Valdivia, Colo Colo, Universidad de Chile, Universidad Católica, Magallanes, Ñublense, Unión Calera y Santiago Wanderers. El objetivo de este espacio es levantar una organización alternativa que represente la voz de los socios y socias de los clubes del fútbol chileno. En la ANCOH convergen clubes sociales y deportivos con organizaciones de hinchas (para el caso de aquellos clubes que ya no cuentan con la figura de Club Social) y pretendemos agruparnos para generar una propuesta de cambio respecto al actual modelo de administración del fútbol profesional. La idea, por cierto, es que frente a la triste realidad que vive la actividad, paulatinamente se nos irán sumando más y más clubes”.

    Consultado Oyer acerca de cuál es su opinión acerca de cómo y por qué se llegó a la implantación de este sistema de Sociedades Anónimas Deportivas que en su momento se ofreció como la panacea, señala:

    Claramente, la implantación del sistema de Sociedades Anónimas Deportivas obedeció al criterio de privatizar el fútbol bajo las lógicas de privatización similares a las que alguna vez se dieron en nuestro país en las áreas de salud, educación y previsión social”.

    Como lo viene sosteniendo desde hace tiempo El Agora, resultó del todo paradojal el que, durante el gobierno de un Presidente de la República “socialista” (Ricardo Lagos), se privatizara la única actividad del país que, moviendo dinero, no había caído aún en las voraces fauces de los poderosos de este país.

    En su diagnóstico, el presidente de la Corporación Wanderers señala que, además de ser un completo fiasco desde el punto de vista económico, “la llegada de las SAD significaron, además, anular cualquier espacio de decisión y participación real de los socios de los clubes. Sistemáticamente se fue dejando de lado el rol social que tiene el fútbol en nuestro país, dándole la espalda a los elementos identitarios que forman parte de la esencia de cada institución y a partir de los cuales nosotros entendemos se tienen que pensar y construir los clubes. De ahí que nuestro objetivo sea también dejar atrás este sistema y cambiarlo por uno donde los socios puedan tener injerencia en la toma de decisiones respecto al manejo del club”.

    Como apuntaron en su momento Marx y Engels en el sentido de que “un fantasma comienza a recorrer Europa”, respecto del fútbol chileno cabe claramente el parafraseo para lo que están sintiendo las Sociedades Anónimas Deportivas con su estruendoso fracaso: el fantasma de hinchas organizados, hartos de ver a sus clubes destrozados deportiva y económicamente.

    Y en medio de ese explicable temor ante el fin de la fiesta que se avecina, se explican el desatado “lobby” para torpedear en el Parlamento los cambios a la ley 20.019 que propician algunos diputados, y el delirante plan a diez años diseñado por la ANFP que, según sus autores, producirá –ahora sí- el definitivo despegue del fútbol chileno.

    El milagroso Plan para la próxima década omite, por cierto, pronunciarse y hacerse cargo del fracaso rotundo de un sistema nefasto y corrupto que, además, ha estado plagado de trampas, evasión o elusión de millonarios impuestos. Y es que la inmensa mayoría de los clubes no sólo están técnicamente quebrados, sino que deportivamente suelen ser el hazmerreír del continente en cuanto torneo internacional participan, toda vez que no se puede decir que compitan.

    Pero eso, se sabe, no es tema para la ANFP y los clubes que la integran. Mientras tengan la suerte de contar con una Roja competitiva, conformada exclusivamente con jugadores producidos por el vilipendiado sistema de Corporaciones de Derecho Privado sin fines de lucro, piensan que pueden seguir eternamente barriendo la basura debajo de la alfombra.

    El tema principal para ellos, hoy, es la pronta entrega en concesión del Canal del Fútbol a alguna de las multinacionales de las comunicaciones interesadas en ese productivo monopolio. Sustancioso botín de más de mil millones de dólares al cual los regentes de los clubes quieren echarle mano antes que los socios e hinchas se tomen el Palacio de Invierno.

    El pasado domingo 11 de junio, por lo pronto, los socios e hinchas albos salieron masiva y decididamente a la calle, a pedir la salida de la concesionaria Blanco y Negro.

    ¿Qué va a pasar el día que a una manifestación como esa se sumen los clubes restantes?

    Fuente: El Agora

 

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