OLÉ, OLÉ ES EL EQUIPO DE JOSÉ PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por MR   
Jueves 29 de Junio de 2017 13:41

Nadie, en su sano juicio, podría poner en duda que el gran responsable del triunfode Chile sobre Portugal, en las semifinales de la copa Confederaciones, fue Claudio Bravo, capitán, por más de diez años, de un equipo que nos acostumbró a saborear el dulce sabor del triunfo. Primero en Colo Colo, más tarde en España y, por cierto, en la selección chilena.

 

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Para lo que hoy disfrutamos, mucha agua debió correr bajo los puentes. Días, tardes, noches de sacrificio, de creer en qué sí se podía ser campeón y ser el mejor. Dentro de este torrente, que duda cabe, José Sulantay, tuvo mucho que ver, pues supo reunir un grupo de jugadores que en infantiles, en sus respectivos clubes, lo habían ganado todo, pero restaba el paso internacional.

 

Así fue como llegó al mundial sub 20 de Canadá, con el silencio de los inocentes, sin que muchos siquiera supieran que se iba a disputar aquel torneo y es que las incontables tardes de frustración conspiraban en contra de cualquier vaticinio optimista.

 

Con el correr del torneo, Chile se fue prendiendo y demostrando que ahora sí, de verdad, se podía lograr el objetivo de ser campeones del mundo. Llegó a una semifinal de ensueño y a no mediar la expulsión de Gary Medel, cuando el partido con Argentina recién comenzaba, la historia debió ser favorable a la roja. Sin embargo, y pese a la derrota, fue la primera señal de un futuro esplendor.

 

Fue el inicio de una historia que hoy tiene a un país ilusionado y agradecido, porque aún cuando se pierda el dómingo, nadie puede desconocer que este equipo de nombres y de hombres ha representado a Chile en las lides deportivas internacioanles como nunca antes nadie lo hizo y lo que es mejor nos ha hecho creer que sí podemos gritar campeones, como en el 91, cuando Colo Colo alzó la copa Libertadores de América, como en la copa América o en la Centenario, Chile puede ser campeón y será gracias a un trabajo que empezó cuando el fútbol era aún de Chile.

 

Hoy, estuvimos a punto de no gritar viva Chile, porque las SA además de vestirse con ropa ajena, como si este fuera un proceso de ellos, quería ganar el dinero que los jugadores han ganado en cancha. En tal sentido Claudio Bravo fue capitán dentro y fuera del campo de juego, como dijo en la arenga: “no dejemos al compañero solo”.

 

Chile juega una nueva final gracias a Bravo, Vidal, Medel, Sánchez y compañía, pero sin dejar de mencionar a dirigentes y técnicos, que hace años dieron el punta pié inicial para conseguir estos triunfos.

 

Un reconocimiento a José Sulantay, a Julio Rodríguez, a Claudio Borghi, todos de alguna manera cimentaron las bases de un equipo que está a las puertas de un nuevo título internacional.

 

A nosotros, sólo nos resta agradecer por permitirnos sentir la alegría de un triunfo y la ilusión de un título. En Chile falta educación, falta salud, estamos en deuda con la vivienda, pero también necesita alegría y esa dosis la entrega la selección nacional, que nos traslada a la niñez, a la excusa para ser feliz.